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Los tres tipos de cannabis: donde empieza todo

Por poquito que conozcas el mundo de la marihuana, te habrás dado cuenta de la infinidad de tipos de cáñamo que existen, ¡y los que quedan por llegar!, porque siguen apareciendo nuevas opciones continuamente. 

Tropical skunk, la amnesia mamaselvae o la naranjita son ejemplos de flores que provienen de híbridos formados por los tres tipos de cannabis principales que han dado origen a todo este universo cannábico. Gracias a ellos se consiguen flores de cañamo y productos CBD únicos y que consiguen sorprender a los más experimentados. 

Presentado el tema vamos al lío. Prepárate para dar un paseo por los cinco continentes y los tipos de cáñamo que existen, y aprende a distinguir las características de las diferentes flores que pasan por tus manos.

Tipos de cannabis: similitudes y diferencias

La naturaleza es más sabia que todos nosotros. Por eso nos regala las maravillas y el poder de esta planta. Eso sí, aquí nadie ha inventado la rueda, y es que lleva cultivándose desde la Antigüedad dándole innumerables usos y fines. En cada parte del mundo aparecieron distintas variedades para adaptarse a los diferentes climas y terrenos.

Cada una de estos tipos tiene sus características propias, tales como el patrón de crecimiento, el perfil aromático y la apariencia estética

Hoy en día es prácticamente imposible encontrarlas puras en el mercado. Pero suele haber alguna predominante y con un poco de experiencia y todo lo que te vamos a contar ahora podrás identificar el perfil que predomina en cada cogollo. 

Cannabis Sativa: la más popular

Aunque no te hayas puesto a investigar sobre los tipos de cáñamo que existen, seguro que has oído hablar del cannabis sativa, el más famoso de todos. Esta variedad de planta es originaria de las áreas ecuatoriales de Asia, América y África, lo que hace que se adapte muy bien al calor, la humedad y la luz.

Es la que puede alcanzar mayor altura (hasta cuatro metros). Como puedes imaginar, no es muy adecuada para plantarla en casa, ni siquiera se suele hacer en invernaderos.

Es la más grande y también la más lenta. Puede llegar a tardar entre doce y catorce semanas en florecer. Es en ese momento cuando la planta dobla o triplica su tamaño y se abarrota de cogollos pegajosos que se cubren de cristales blancos de resina, señal de que ha alcanzado la madurez deseada y podemos cosecharlos.

En general, esta variedad suele tener más cantidad de Tetrahidrocannabinol (THC). Una sustancia que produce efectos psicotópicos como euforia, energía y estimulación cerebral. No obstante, todas las plantas y productos de nuestra tienda poseen menos de un 0,2% de THC, lo que permite disfrutar de las características de cada variedad en cualquier momento.

Cannabis índica: el mejor amigo del relax

A diferencia de su hermana sativa, el cannabis índica es un tipo de cáñamo mucho menos adaptado a la luz. Procedente de las zonas boscosas de Asia Central, como la India, Nepal, Pakistán y Afganistán, está acostumbrado a días más cortos y otro tipo de clima, siendo resistente a la aridez y a las temperaturas bajas. 

Esta variedad de cáñamo es más pequeña, con hojas anchas, follaje más frondoso y un color verde oscuro. Sus tallos compactos casi nunca superan los dos metros y medio de altura y su proceso de floración es mucho más rápido. En nueve semanas ya puedes disfrutar de unos cogollos densos y resinosos, y por eso se ha convertido en la preferida de quien cultiva en interior.

Con notas que van de lo dulce a lo terroso, es la variedad que contiene en su estado puro un mayor porcentaje de CBD, produciendo un efecto relajante, ideal para el alivio del dolor y el estrés.

Cannabis Ruderalis: el secreto mejor guardado de Siberia

Si estábamos seguros de que la Sativa te sonaba, aquí la cosa cambia. El cannabis ruderalis es el menos popular de los tres. Esta variedad es un alma libre, y es que no tiene que ser nada fácil abrirse camino en las tierras heladas de Siberia.

No es fotosensible como sus hermanas, por lo que sus etapas de crecimiento y floración son mucho menos marcadas. Al estar adaptada a las zonas sombrías, no hace ni caso a las estaciones ni a las horas de sol. Tiene un período de crecimiento corto y es autofloreciente. La mayoría de las plantas con predominancia de esta variedad tarda apenas ocho semanas en empezar a sacar cogollos.

Su punto fuerte no es su aroma, pero su corto periodo de crecimiento y su alto contenido de CBD la hacen idónea para cruzar con otras cepas sativas e índicas. Así se obtiene un buen equilibrio entre tiempo de cosecha, aromas y efectos.

Un mundo de sensaciones: los tipos de cannabis híbridos

Puede que partan de tres originales, pero las combinaciones que se pueden obtener son infinitas. Hoy en día es prácticamente imposible conseguir plantas sativas, índicas o ruderalis en su estado puro, pero esto no representa un problema. De hecho, es más bien un beneficio. La amplia gama de aromas y efectos que se consiguen dan lugar a híbridos de características únicas que nos permiten disfrutar como nadie con las posibles variedades que ofrece la naturaleza.

Tipos de cáñamo hay un montón. Variedades puras, solo tres. La próxima vez que tengas un cogollo entre tus manos, analízalo unos segundos para detectar su procedencia y poder así aprovechar todavía más todo lo que nos pueden ofrecer estas maravillas de la naturaleza. 

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